20 ago 2014
Nano nano
26 feb 2014
Las tres palomitas
Las tres palomitas
A petición de algunos lectores que seguían mi escritura recibí una entrevista de un periodista, de cuyo nombre no quiero acordarme, la cual no fue publicada en su revista, pero la escribo continuación:
--¿Por qué ha dejado de escribir en papel?
--No he dejado de escribir en papel, es que con la escasés que hay en Venezuela, --o vamos a sincerarnos: acaparamiento de divisas con fines oscuros, divisas que antes se destinaban a importar este tipo de insumos--, es posible que mi novela o libro se utilice como papel tolete…
-- Será toilette…
--Es lo mismo ya que con una rodilla en tierra y en posición de cubito abdominal no se nota la diferencia entre un papel o un tolete. La RAE, o sea, la real academia española --no la IRA por si acaso un error mientras transcribes---, todavía no intervenida, gracias a Dios, se ocupará en su momento de ese nuevo sinónimo.
Ante la imagen de chaleco Montecristo viejo colgado en un armario nuevo "ármalo-tú-mismo" comprado en Makro, que se dibujó en el rostro del periodista, me vi en la obligación de corregir la broma... que, aunque no tan cínica como las del lenguaje de los mediocres que gobiernan, se pudiera prestar a malentendidos
-- No, mi amigo, es jodiendo... el asunto es que no me han publicado otros libros, una excusa de una editorial es por la falta de papel, y otra es que a algunos de esos correctores arrimados al chanchullo les incomoda un personaje que no tiene pepitas en la lengua para decir unas cuantas verdades que él ha vivido a lo largo de su existencia.
--Se podría saber ¿quién es ese personaje que maneja la verdad?, me imagino que ha de ser la de él mismo porque cada quien maneja su propia verdad.
--Por razones de censura me reservo el nombre, o mejor dicho llamémoslo El Innombrable…
--- ¿Qué?... ¿el comandante?
--Aunque algunos aseguran que comandó demonios, no es ese quién tú piensas, que ni siquiera tuvo tiempo de despedirse, ni de enviar un mensaje de unión... razón por la cual poco a poco su protagonismo se hundirá en una fosa histórica y no como él quiso quedar... como una plast... ilina.
--Creo que mejor es moderar el lenguaje porque es difícir—expresó con acento oriental— que salga al ruedo esta entrevista.
--Sí, tranquilo no voy a hablar de penes, ni de libras, pero sí de mi libro…
--¿Podría darnos un adelanto de su libro?
--Bueno, la intención es llamarlo " Los siete pelos del diablo", pero de seguir estos obstáculos para su publicación, quizás se llame "Las siete canas del diablo…"
--Suena interesante y hasta lúdico, aunque, mi pana, te confieso, que no sé qué significa bien esa palabrita… pero a lo mejor muchos lectores saltan de pánico con tal título... los de La Atalaya a lo mejor no lo compran.
--La idea no es venderlo, la idea es leerlo porque trata sobre un juicio al Innombrable debido al efecto de siete pelos que lanza él mismo, diablo, en el planeta Tierra cada cincuenta años... y en estos diez lustros tienen que ver con Venezuela... es más bien un diablo picaresco, que sabe más por viejo que por cualquier otra razón, y que se defiende ante un jurado integrado por seres extraordinarios, esos dependen del cargo que se le impute.
-- Como por ejemplo….
--- Una de esos pelos es el de la reputación y el Innombrable se defiende y refuta la influencia que ejercen algunos personajes de la Cúpula Universal, entre esos Cronos, sobre la historia que se narra... es un cuento por cada pelo… Él tiene reputación de oler a azufre, pero en realidad esto no es así, este personaje es adicto a las caraotas fritas y sufre de incontinencia flatuléntica... si es que existe esa palabrita.
--Ahora cualquiera inventa una palabra... hablando de ese otro ser, Cronos, es el dios del tiempo, y es lógico que el tiempo todo lo intervenga… y ¿qué tal Dionisos?, ¿aparece en alguna historia?…
--¡Claro, mi amigo!, ¿cuándo se ha visto que la caña no ejerza influencia en el acontecer del país?… súbele el precio a la cerveza, o escóndela para que veas como termina de desplomarse esta Excrementocracia, ¿qué digo?, gobierno…
--¿No cree usted que tal sustantivo sea muy fuerte para incluirlo en un artículo periodístico?
--Bueno, defínelo tú y pon el calificativo que más te parezca… te lo dejo a tu criterio.
--¿Um... Tragedia?... ¿le parece bien?
--Sí, ya que hablamos de dioses griegos… pero, ya que algunos prefieren pasar la vista por un lectura menos coloquial te adelantaré alguna corta historia para el artículo
--Dale pues… lo grabo… play videotape...
--Esta es la historia de tres avecillas que surcan el aire como danzantes del éter ante el rostro que se atreve a mirarlas, la primera:
La palomita blanca
copetico azul
que ya no nos puede llevar
a ver a Jesús.
-- ¿Cómo es eso? ¿No hay boleto?, ¿El pasaje está muy caro? ¿o el efectivo que te dan no alcanza?
--- Ah, ya te diste cuenta, pero además de eso, le mocharon las alas...
--Aaaaaahhh...
--Y la segunda es una paloma de la mano de un niño, la inocencia del niño rubio y pobre ante la paloma cara, de la boca que silencia ante la palabra que no encuentra, del gesto a mostrar ante lo que no se puede publicar…
--Vio, con este lenguaje sí se podrá publicar algo y ¿la tercera?
--La tercera es una granujilla desvergonzada que se muestra tal como es… como el chisme de Quevedo, las bragas, la niña, la madre y la Prestobarba.
--No conozco esa inocente anécdota, pero puede pasar…
--Te explico brevemente:
Una niña de recursos parcos
se encarama en una mata
a coger el tímido mango que de pintón se engalana,
sube sin pantaletas, o sea sin suaves bragas.
Quevedo, el prolijo autor, que por allí transitaba, notando la impubertad...
Un par de billetes verdes a la chiquilla entregó
para que comprara prenda y cubrir su indiscreción.
--¿Con dos billetes de a veinte?, ¿cuándo fue eso?, Eso no alcanza ni para un caramelo, ni que fueran dólares… ah ya entendí… eran gringos…
--Silencio, mi pana, no interrumpas, continúo:
¡Mi niña de´onde has sacado tanto en la pelazón!
Le dijo su madre al verla entrar y al colocar en la mesa aquel tesoro mayor
Porque comparando esto con nada… tiene mucho de razón…
Y al otro día la doña, sin acto de magia alguna... las bragas: desvaneció.
Se encarama en la mata´ e mango al ver al prolijo autor.
Quevedo que acostumbraba siempre a lo alto mirar
intentando con ese gesto alguna idea atrapar;
en vez de lo que esperaba se topó una oscuridad...
Y pidiéndole a la dama que bajara de aquel ramal,
Le otorgó un par de monedas
Y dijo con sobriedad:
¡Recibid este obsequio y comprad una Prestobar!
--Mi pana, es una Prestobarba, te faltó la a.
--Deberías parecerte a una elipsis para que entiendas.
--Y entonces ¿qué tiene que ver esto con la entrevista?
--Resumiendo, son tres palomitas para pintarlas y que colocaré en mi muro... por si tú no me publicas…
La primera es para aquellos que se toman un vacación breve y dejan la protesta a cambio del efluvio de cebada y de otros vapores en una playita…
La segunda es para pintársela a aquellos inocentes que creen que aquí todo está bien y qué no pasa nada... Pues sí está pasando y no hay que abandonar la protesta, ya incluso el sonido de las ollas los desconcierta... que hasta envían a pistoleros a silenciar los metales…
Y la tercera es para pintársela a una gran parte de la población que no tiene dignidad y que desconoce esa palabra, a esos militares que sólo sirven para cuidar papel tolete, a los comprados con una migaja de lo que en realidad les corresponde, a los cómplices de toda esta corrupción, hurto, robo y violación de derechos y leyes, que se contarían por millones… por aquello de que quién apoya, ve y no denuncia, o se hace la vista gorda – aunque para el Supremo no hay nada oculto— sostienen y comen de esa mata de frutas podridas.
--Verga mi pana, no puedo pintarte ese panorama en mi artículo.
-- Pues ya llegará su momento, como el de los angelitos negros y ve a ver si pintas con el lápiz venezolano y no con ese otro extranjero caribeño.
Y así concluyó la entrevista.
Como regalo adicional les dejo las tres figuritas a quién le corresponda según lo anteriormente expresado.


8 jun 2013
EL CIRCO INTERACTIVO..... Asiste, quedan pocas entradas
—!Bienvenido al Circo! El Circo Interactivo donde puedes reír como un hiena: Ha Ha Ha, o llorar con tu careta de payaso con bigotes y todo: snif, snif, snif; donde verás a animales hacer actos insólitos, amaestrados con mentiras y palabras que misteriosamente llegan a la sombra de sus rencores o carencias y otros amaestrados con látigos de frustración y odios… el conejo que mete la cabeza en la boca de un tigre ya no es nada, aquí se está metido completamente en el vientre de una bestia y no se siente el salivazo de la deglución. No recuerdo su nombre... ¿Circo del Sueley? ¿porque la moral y principios están por el suelo?... donde se exhiben acostados cadáveres como signos esotéricos, símbolo de límites imaginarios divisorios, o sea esos llamados: patrióticos; u otros ignotos cadáveres que sólo sirven para aparecer en su cartel publicitario. ¿El circo de los Hermanos Choripanes?... No, aunque pareciera, ya que si no hermanos, sí una cofradía, pero de aves de rapiñas, que antes también estuvieron, quizás mal alimentadas, el guiso era para otros animalotes, y ahora no les falta su chorizo, aunque sea de todos y le dan su migajita al que "esté más cerca". ¡Bienvenido al Circo Interactivo! Agarra uno de los pocos trapecios antes de que se los roben, ya has aprendido a caminar entre criminales así que es más fácil caminar sobre el fuego. Sólo circo porque ya ni el P.A.N. se consigue, aunque la FAN está en la calle simulando el coro de la canción aquella del grupo homónimo a lo que acontece: Desorden Público; la cuerda floja no es nada... si desde hace rato muchos están dando traspiés allí y ni siquiera lo saben, porque la caminan con una venda…
—Una guará. !Qué circo más guay!, mami quiero ir —dice aquel inocente que no está aquí.
—... si hasta le mencionan la madre, o le dan "su tatequieto" al que no te complace. ! Bienvenido a tu Circo!... lo puedes ver por la televisión también con sus diferentes luces de colores, tu eliges con qué color lo ves. !Qué bien! todavía puedes elegir el color de tu bombillo... por supuesto, si no la carpa, por un "fenómeno lumínico sostenedor" —los expertos que nos expliquen—, se vendría abajo…
…!Bienvenido a tu circo! donde también puedes participar de otras maneras más creativas… !Apúrate! antes que el palo mayor no soporte el peso de tantos trapecistas del miedo y del hambre.
Quinto día, o cualquier otro
El acontecer diario ya se convirtió en un consentido espectáculo sadomasoquista… el local es tan amplio, tan vasto como la incertidumbre, que a veces su techo no se divisa, aún para los que todavía no están bajo los efectos de los ilusionistas. Fijándose bien se pueden ver las comisuras del estómago y escuchar su ruido sordo, cualquiera empujado por esas sincronizadas contracciones digestivas pensaría que sus pies son los que marchan. Si miras más arriba —sí, más arriba, quítate el velo—, por encima de los trapecios del miedo y del hambre; pero, antes de la línea del cielo, puedes distinguir una etérea lengua oscura de batracio, incluso podrías discernir hasta los dientes, —mira bien—, allí hay unos cuántos cariados porque incluso no tiene tampoco tiempo de cuidarse él mismo de él mismo, así no gaste cuatro horas diarias en la culebra inmóvil del tráfico capitalino, o en la otra culebra para conseguir un pollo importado, porque las serpientes, además, están dentro de él… se escucha ya la música, es la banda… sí, es una banda marcial con toques quedados —no el toque de queda que impone la delincuencia— que recuerda a “La Feria” de “Los 3 perros nocturnos”… el presentador espera unos segundos, unos minutos, quizás media hora —en fin el tiempo ya no importa, es su día… como cualquier otro— hasta que suena el platillo e inicia la presentación… entonces, ya ni te das cuenta de que estás en un descomunal vientre… Si estás… en el Circo Interactivo.
—¡Buenas noches damas y caballeros, adultos y adultas, niños y niñas!… hoy tenemos una función especial en el fabuloso, en el magnífico, el plus ultra súper mega circo, el más grande del mun…
—Sí —continúa el presentador con fondo la música mix de Popy, Cepillín y Xuxa: hay para todas las edades— hoy tenemos al ilusionista más grande del mundo… No, no es el mago Henry que te desaparece unas monedas ante tus ojos, ¿quien se extrañaría cuando en el metro te desparecen la billetera completa?… ¡Qué va! Tenemos al ilusionista más grande del mund…
—Hi hiihi, y hahhaha —se suma otra risa animal interrumpiendo al animador.
—Bienvenidos empresarios, empresarias, comerciantes, comerciantas traigan sus productos… ¡qué hombre bala ni qué ocho cuartos!… pongan sus productos, dispárenlos en cualquiera de nuestros cañones —el presentador señala hacia el fondo y se escucha una explosión, una gran caja de cartón vuela por los aires y estalla en lo alto dejando salir varios rollos de sutil papel de diferentes colores, rosados, azules, más rosados, blancos, otro rosados… que se desenrollan en su caída “libre”—. Sí agarren su rollo de papel higiénico disparado a las alturas por nuestro potente cañón “Especulación”. Tenemos además el Triple cañonazo, sí, amigo empresario coloca tu producto… ¡Qué Supermán ni que ocho cuartos!… dispara sus precios bien alto con el triple cañonazo: el discreto cañón de plata “La Devaluación” hace fuego y tu producto se eleva hasta la primera tarima donde cae con precisión en la estrecha boca del cañón de bronce “La inflación”, seguidamente éste hace ignición y tu “bien de consumo” sale disparado hasta la tarima más alta para acertar a una especie de paila de peltre, que no es más que la gran bocaza del aplomado cañón Especulación que lo explosiona hasta las alturas, hasta lo más alto del mund…
—Hehe, hehe, hah hihi, hahahah, jejeje —varias carcajadas animales y humanas se van uniendo como si fuera el espectáculo de las pilas de dominós haciendo travesuras hasta que una risa de perro Pulgoso lo saca de sus casillas.
—¿Qué pasa con las hienas, de qué se ríen si no ha empezado la función?
—No son sólo las hienas, son varios
El presentador abandona el micrófono momentáneamente, la música eleva su volumen por encima de las cabezas, tres rugidos simultáneos se elevan por encima de la música: se disparan los tres cañones y una caja de harina precocida se eleva mucho más alto, se va, se va… por los aires mientras él se dirige a un funcionario vestido de verde oliva.
—¡Güeno, Miliko! ¡¿Qué pasa con los animales?! —dijo antes de salpicar al vigilante de una llovizna de baba.
—Es que tienen aquel extraño virus de la risa: B.U.R. Las1 O 2.
—¿Y eso no estaba erradicao, pue? —dijo antes de escupir a un lado.
—Sí, patrón... pero cuando no estaban los jefes alguien colocó los antibióticos en el Cañón de la Especulación… usted sabe: le pagaron al vigilante…
—¿Y no eras tú el vigilante, pue? —dijo antes de escupir al piso.
—Yo te lo juro que yo no juí —empezó a cantar, pero retomó su posición de firme—…. Yo estaba de permiso… ¿patrón?… todavía no acaba con la presentación y ya dispararon el triple antes de venderse los ´largavistas´ aún.
—Será que alquilemos los telescopios… —esputó antes de continuar con la presentación y la música circense se normalizó al mismo tiempo que Miliko enviaba varios escuadrones de “Motorizados Payasos Llorones” a las gradas para controlar la hilaridad.
—Por fin… damas y caballeros, la anunciación esperada, no se van a comer una hilera de ajos creyendo que son uvas… no señores… es el mejor mago del… del orbe… no, no es Crish Ángel que los hace ver que camina encima de un charco, o volar de un edificio a otro… este súper ilusionista ha mantenido hipnotizados a millones de seres… es el más grande… quien te hace creer que todo es normal… que no hay nada nuevo bajo el sol, a excepción de Internet y Facebook, más, así te mantiene por años… ¡Demos la bienvenida a DURMAMULUS!
Una idea que no es suya cruza la cabeza de Miliko: ”Pa mí, no sé si pa ti, pero como que el mago está perdiendo fuerza… algunos ya no duermen…”
Un estampido de aplausos unidos a un tropel de risas, aunados al rocío de lágrimas de la manada de payasos gimientes se dejó oír en la gigantesca carpa esperando la función diaria con uno que otro abrazo hipócrita político, mientras otros pocos recogen, no sin antes lanzar un manotazo al vecino, su rollo de papel azul, rosado, blanco, más rosado, sin esperar la función, antes de irse de allí sin salir de su vientre… del Circo Interactivo del que usted también forma parte… ¡aunque usted no lo crea!
14 ene 2011
Un mundo feliz

Acabo de leer esta novela de Aldoux Huxley que aunque fue escrita en 1932, antes de la Segunda Guerra Mundial ya anticipa la manipulación de la tecnología para mantener, como diría el Interventor Mustafá Mond, a la sociedad estabilizada, sin enfermedad, sin envejecimientos, sin la lucha o el juego llamado cortejo para conseguir la satisfacción sexual en una sociedad ficticia, utópica perversa, una distopía. Para comentarios de esta novela pueden visitar cualquier página web y encontrarán un amplio repertorio.
Lo que me impactó de esta obra fue su estructura literaria, una forma de narrar en ciertos capítulos combinando varias narraciones por párrafos, técnica literaria que no era usada por aquellos momentos; y la similitud, aunque no con los mismos medios, con que actualmente el estado autoritario o totalitario lleva mediante condicionamiento, y control que corroe poco a poco, al exterminio de sus integrantes bajo una careta de felicidad o maquillaje de benevolencia.
En los últimos capítulos se revela un experimento realizado si todos los seres fueran alfa, el nivel más alto, y se dejaran en una isla para que se organicen por su cuenta y repartan las tareas de la sociedad, el resultado un caos total, anarquía y guerra civil, debido a que nadie quería hacer trabajos sencillos, ni repetitivos, ni donde el esfuerzo y desgaste físico formara parte del sistema. Pareciera ser que el autor ya conocía sobre las teorías psicológicas de adoctrinamiento por la propaganda. ¿Acaso no es eso lo que se viene realizando hoy en día? ¿Es necesario una clasificación y sistema de castas para la estabilidad social? Pues sí, pareciera concluir el autor, el único problema es induciendo a quienes realizan el trabajo más aburrido a nivel pensante, sientan amor por lo que hacen y desprecio por lo que no estén "capacitados" a hacer ¿Y cómo se logra? Mediante programación hipnopédica y afirmaciones diarias desde que saliste prácticamente del tubo de ensayo ─me recuerda algo─, manipulaciones genéticas, y cuando te da la depre: el soma
─¿ no te rememora el auge últimamente de las drogas legales o no ?─... que te pillan unas vacaciones mentales placenteras y te olvidas de la realidad... o el uso del sexo libre = todos pertenecen a todos... el amor no importa, a menos que sea para el consumo personal, cual Marqués de Sade del siglo XXI. ¿A cambio de qué? Eliminar la religión, Dios, la política ─bravo por esto─, el arte, la ciencia, la filosofía y lo que es peor la Literatura.
De pertenecer a tal sociedad me pregunto si los lectores o los que escribimos terminaríamos como John el Salvaje, ermitaños en algún recóndito lugar; y en caso de ganar fama y de ser invadida tu privacidad, con los pies cual brújula desimantada colgados de un barandal que nos ¿conecta a nuestra propia alma?
Para concluir con esta entrada y comparar con lo que vivimos actualmente es recomendable también leer Fahrenheit 451 de Bradbury y, la que disfruto actualmente, 1984 de George Orwell.
A brave New World, título, no nobiliario, en inglés, es un novela que pone a pensar a aquellos que creemos en una igualdad de razas, en la distribución equitativa del trabajo, en la búsqueda de la felicidad social. ¿Dejamos que todo siga su curso? y nos embriagamos con el soma de una recompensa salarial o pago por sostener la propuesta, si es que la tienes, claro no puedes dejar de alimentar a tu familia, o cuando no hay otra alternativa, a menos que sacrifiques tu libertad de opinión, o, ¿nos atrevemos a poner un ladrillo? en el edificio de otra realidad verdadera con arte, ciencia, filosofía y literatura a riesgo de ser expatriado a las Malvinas o con parecido destino al personaje de Platón , un John griego, que una vez sale de la cueva donde estaba atado e inmovilizado junto a unos semejantes, ve el otro mundo, realen tres dimensiones donde ─su realidad─ solamente veía sombras proyectadas en un muro... y que será seguramente despescuezado por sus semejantes cuando regrese y trate de hacerles ver qué existe la luz, que el líder eres tu mismo, que la violencia es producto del miedo y la felicidad está dentro de ti mismo... pero hay que sufrir para saber valorarla.
!Pobre John!... o en criollo: !Pobre Juan!
12 oct 2010
Vivir atemoriza
Recuerdo el rostro de una de sus ahora perpetuas integrantes cuando el primer día que empezaba su “taller” en el Trasnocho, llegando unos minutos tarde, entró en el amplio salón de gran mesa donde se descorchaban ya varias botellas de vino y alguien leía un manuscrito. Las arrugas y contracciones involuntarias expresaban, para un lector de lenguaje corporal, ese “¿y en qué fiesta me metí yo?, ¿y se irán a desnudar después?” Mas esgrimió tímidamente: Disculpe, es éste el taller de narrativa. Y un simpático señor, cual rey Arturo llanero con rulitos, de pupilos, baqueanos algunos ─de Baco, mas no de veteranos─ en mesa cuadrada, exclamó: ¡Claro! Adelante.
No he estado en muchos talleres literarios, como para endilgarle ese epíteto a Sael, pero entre los artículos que analizamos precisamente estaba la “biografía de un taller literario” de Luis Britto García y precisamente ─ya llevaba unos meses asistiendo─ el taller se salía de algunos de esos lineamientos. De Sael como escritor ya existen biografías, pero quién lo ha seguido intuye que Sael sabe hacer que su pupilo, si bien no se convierta en un zapatero literario ─la escritura no se enseña, se aprende─, por lo menos se convierta en un artesano capaz de darle a la alpargata de provinciana atrayente el toque de una sandalia de alguna bella amazona. Un taller donde algunos de sus integrantes se empeñan en convertirlo en peña, y Sael con el cincel de su discernimiento, cual Michelángel ante la piedra lisa, como visualizando a ancianos en un geriátrico conduciendo bicicletas con rueditas traseras, para evitar que esto ocurra, permite la transfusión de sangre nueva al grupo, porque a diferencia de los sempiternas congregaciones, su moderador tiene fe en los escribidores nuevos, posibles escritores del futuro… pero basta de hablar de su autor, para eso véase el siguiente enlace.
La narración Vivir atemoriza es una especie de novela metafísica detectivesca, un mezcla del suspenso clásico con descripciones tocadas con la tabla de Conrad, de final abierto al estilo de un Henry James de Camaguán, donde el lector se podría cuestionar, cual en La mano junto al muro, si el detective que vacaciona es el autor del crimen. Me recuerda a la obra de Green, El tercer hombre, donde siempre nos cuestionamos: ¿y dónde está el tercer hombre? Aquí cuarenta años atrás en un peñón, no una peña, se cometió un crimen: la china rubia y su preferido entre siete, Rattia ─quizás una rata como diría algún malandrín resentido del grupo de los siete─ desaparecieron misteriosamente en el pueblo oriental San Luis del Peñón que vive del turismo, pero con recuerdos estigmatizantes. Ahora llega Leroy, un detective de “vacaciones”, que en su mundo novelesco mezclado de recuerdos incestuosos, deseos frustrados por su ingreso forzado a un seminario, nos dan la impresión de que se repetirá la historia. Aún quedan cuatro de los del grupo de siete en aquel pueblo, que se presume cometieron el crimen, pero no hay evidencias, sólo suposiciones empañadas por el paso de los años. Sin embargo, otros se marcharon y la trama del cuento a un lector inteligente le haría preguntar, ante la incertidumbre que permanece, si ésos, aquellos dos sugeridos, que no están, sean el detective que reaparece y el narrador semi omnisciente del relato.
En la novela siempre está, cual huella de una verruga operada, la preocupación mística del protagonista, quizás por haber residido en un seminario o quizás ante el intento vano de castración de amor familiar por entregarse al Dios que no vemos pero que debemos adorar, de intervenir o no por el bien del prójimo. Una simple concha de cambur en una escalera es la bujía que produce la chispa de decisión para abandonar el seminario y posteriormente dedicarse a cualquier otra labor, en este caso un ser que usa el instrumento de destrucción, un arma de fuego, un puñal o cualquier otro, para paradójicamente mantener la vida. Un detective ¿con licencia para matar? que quizás se cuestione: Si dejo la concha no intervengo con el Plan Divino, pero si alguien cae y muere posiblemente vaya al infierno, mejor la quito y le doy más tiempo en este planeta… pero ¿y si va al Cielo?... mejor la dejo y le ahorro más sufrimiento terrenal… ¿Pero entonces cuál es la decisión humana, si todo está escrito?... A la mierda el seminario y todos sus integrantes, incluso que se vayan a la mierda los dioses que inventaron toda esta tramoya…
Y como menciona el autor en la obra "cuando se es fiel a algo, bien sea a sí mismo o a la literatura, no importa qué, todo llega por añadidura.
31 dic 2009
Libros recomendados: La vuelta de tuerca
Es una obra que hay que leer por lo menos dos veces para tratar de entender las intenciones del autor, asunto que muchos críticos han intentado... y la novela ahí, verde, altiva, como un cerro Ávila ante los incendios forestales, después de cien años. No voy a hacer un comentario extenso de la misma ─no se ilusionen esos escolares a quienes les gusta la papa pelada, o mejor, el puré─, sino un esbozo del por qué resulta útil de leer.
http://rapidshare.com/files/328935181/james__henry_-_la_vuelta_de_tuerca_2_.pdf.html
Tambien es recomendable ver la película, una versión es:
10 sept 2009
Maloso el oso bueno, cuento de una niña de 8 años

Los niños también tienen qué contar y escribir con su desbordada imaginación, que en vez de truncar deberíamos estimular. A continuación el cuento de Arianna una niña, con ocho años cuando la escribió, de Tenerife que vino a Venezuela el año pasado a pasar vacaciones y me dejó este regalito. Solamente le corregí la gramática.
Maloso el oso bueno
Arianna
Había un oso polar que vivía en Caracas porque se vino en avión escondido en una maleta. Él entonces era algo chico y no le gustaba ni el frío, ni comer focas; sino el monte verde y comer “mojo”. El mojo es un alimento líquido de Venezuela que está hecho con huevo, tomate y cebolla.
El oso estaba ahora feliz porque el sol le calentaba su cuerpo y porque se había encontrado una lata de cerveza que tenía una imagen parecida a su padre.
─¡Mi padre es muy importante aquí! ¡Casi todas las personas lo adoran! ¡He visto a muchos hombres con esas latas en sus manos!
Entonces pasaron años y años, y el oso creció, y ya no podía viajar en Metro porque los adultos tenían que pagar el pasaje.
La gente pensaba que él era un señor disfrazado haciendo propaganda a la cerveza y lo saludaban: ¡Panas sí hay! ¡Consigue unas birras!
El oso se acordó que desde que llegó al aeropuerto fue muy bien recibido. ¡Claro! Si lo confundían con el señor chiquito que ese día fue a una feria en el aeropuerto disfrazado de oso polar. Y después al terminar la fiesta se montó en una camioneta con otros tres osos más que eran unos chicos disfrazados. Él, siendo muy inteligente, había aprendido a hablar español escuchando a las personas.
─Epa ¿por qué no te quitas la careta? ─preguntó alguno─. Hace mucho calor.
─No, yo estoy bien así ─respondió el oso con su ronca voz.
Ese día se quedó en la casa del señor pequeñito que siempre se encontraba muy borracho y pensaba que Maloso era uno de sus amigos del grupo. Al otro día el señor recibió una llamada de un familiar enfermo y le dijo al oso: “Tengo que viajar urgentemente a visitar a una tía en Europa. Cuídame la casa por unos días.”
Pero un día un niño se dio cuenta que ése era un oso verdadero.
─Oye, ese señor nunca se quita el disfraz ─exclamó el niño─, y siempre está limpio y perfumado.
─Y habla muy ronco ─dijo otra niña─. ¿No será un loco?
─Vamos a espiarlo cuando llegue a su casa.
─Vale ─dijo la niña.
Y se escondieron en un cuarto y vieron cuando el oso se bañaba con el disfraz puesto.
─Oye, éste como que es un oso de verdad.
─Sí, vamos a avisar a la policía ─dijo el otro niño─, posiblemente se comió al señor que vivía aquí.
─Y nos engaña a todos. Oso malo.
Luego vino la policía y encerró al oso en un zoológico porque no había donde meterlo preso.
Pero afortunadamente en el zoo había una osa frontina, de los Andes, con una mancha blanca en la cara, muy linda, de la cual el oso se enamoró y aprendió a hablar su idioma.
Desde aquel día el oso más nunca dijo una palabra de español y vive feliz con su compañera y nadie sabe que el oso nos entiende.
Aquí dejo unos enlaces de literatura infantil.
http://www.cuatrogatos.org/
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/literaturainfantil/
Y un blog de una amiga en donde escriben los niños.
http://secretosdeltaller.blogspot.com/
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